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domingo, 1 de noviembre de 2009

El “comunismo” de Chávez

Todos los grandes doctrinarios comunistas, desde Tomás Moro hasta Fidel Castro, pasando por Carlos Marx, Vladímir Lenin y Mao Tse Tung, ofrecieron el comunismo como un sistema social que estaría basado en la libertad, la abundancia material y la felicidad absoluta de todas las personas. Sin embargo, en la práctica el comunismo resultó ser uno de los peores sistemas de represión, desigualdad y miseria para las mayorías. La superabundancia y la felicidad fue reservada sólo para la dirigencia del partido hegemónico y del Estado totalitario.


Como muy bien lo describió el escritor británico George Orwell, el comunismo animalizó a las personas en vez de dignificarlas, convirtió a la sociedad en una granja en la que oficialmente todos los animales son iguales, pero algunos de ellos, los dirigentes, son mucho más iguales que todos los demás. No obstante, a pesar de que la utopía comunista en la práctica ha sido un monstruoso sistema de opresión, atraso y miseria, todavía hoy existen y tienen éxito los ilusionistas del comunismo, porque aún hay muchos ingenuos que les creen sus cantos de sirena.

Ahora, el nuevo gran charlatán del comunismo, ofrecido con el rótulo de “socialismo del siglo XXI”, es el presidente venezolano Hugo Chávez, quien ha prometido el paraíso terrenal al pueblo de Venezuela y a todos los pueblos de las Américas, y hasta del mundo, financiado con la fabulosa riqueza petrolera de su país. Pero lo que ha hecho Chávez es imponer una férrea dictadura y empobrecer a su pueblo como nunca antes se había visto.

El domingo pasado, Chávez llegó al extremo de ordenarle a los venezolanos que no deben ducharse por más de tres minutos, al mismo tiempo que justificó con su acostumbrado discurso de resentido social los drásticos racionamientos de alimentos y otros bienes básicos, inclusive de energía, a pesar de que lo que abunda en Venezuela es precisamente el recurso energético. “Hay gente que se pone a cantar en el baño media hora”, exclamó Chávez, y agregó: “¿Qué comunismo es ése? Yo lo he contado: tres minutos es más que suficiente; no quedo hediondo. Un minuto para mojarse, otro para enjabonarse y el tercero para enjuagarse. Lo demás es un desperdicio”.

A los propietarios de los centros comerciales privados que aún quedan en Venezuela, Chávez les advirtió que “tendrán que comprar sus propios generadores, y si no lo hacen, les cortaré el suministro eléctrico”. Y culpó de la crisis que él mismo ha causado con su ineficiencia, derroche, corrupción y aventuras extranjeras, “a los venezolanos ricos que tienen piletas de natación, lavan sus autos de manera compulsiva y tienen un televisor en cada habitación”.

Pero el racionamiento impuesto por Chávez a todo el país, no es para él y los suyos. Apenas cuatro días después de que tronó contra los “malos comunistas” que pasan más de tres minutos en la ducha, se informó que en el Presupuesto oficial para el próximo año los gastos personales del “ejemplar” líder comunista, Hugo Chávez, se multiplicarán por seis, “incluyendo pagos de agua, electricidad, higiene personal y prendas de vestir”, según informó de fuentes oficiales El Nuevo Herald de Miami, y lo reprodujo LA PRENSA en su edición de ayer viernes.

“Según cifras del presupuesto oficial para el año entrante, aprobado la semana pasada por la Asamblea Nacional —reportó El Nuevo Herald—, el despacho presidencial consumirá unos $$2,200 millones en gastos tan variados como la seguridad personal, los viáticos y el calzado del jefe de Estado venezolano, un aumento de más del 600 por ciento en comparación con los $$350 millones que presupuestó en el 2009”. Agrega la información que los gastos presidenciales incluyen unos $$2.7 millones asignados a agencias de festejos para gastos de alimentos y bebidas; $$264,000 en prendas de vestir; $$18,500 para zapatos; $$138,000 para la adquisición de revistas y periódicos; $$145,000 para productos de tocador (jabón, champú y otros productos de higiene personal); y $$405,000 para servicios de lavandería.

No cabe ninguna duda, pues, que en Venezuela, lo mismo que en la Granja de los Animales de George Orwell, en la que todos son iguales pero algunos son más iguales que los otros, los oligarcas comunistas como Hugo Chávez son más iguales que los demás venezolanos. Y aún así hay muchos dundos que creen la embaucadora prédica chavista del comunismo del siglo XXI, porque quizás es cierto que la estupidez humana es infinita, como dijera Albert Einstein.

fuente;La Prensa.com.ni

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