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miércoles, 12 de mayo de 2010

ágase la guerra y siglos esperando que estalle la paz

José Adán Silva.
fuente;El Nuevo Diario.com.ni

Pareciera que en la génesis de Nicaragua, allá antes de que los españoles asomaran sus pieles blancas por estas tierras, alguien se subió a un cerro, y con la voz del ronco y sonoro rugido de un volcán en erupción, gritó: “Hágase la guerra”. Y por más de 500 años se escuchó el eco de aquella orden.

El coronel Francisco Barbosa Miranda no ríe ante la figura propuesta por el periodista, y con la seriedad de todo buen historiador que se precie de su misión, responde: “No lo dude, la historia de Nicaragua es la historia misma de la guerra”.

Ante él, en su escritorio limpio de adornos, figura un grueso libro de pasta verde, con el título Historia Militar de Nicaragua, antes del siglo XV al XXI. Es su obra. 600 páginas de texto, fotos y documentos que contienen todas las guerras del país registradas en la historia, y que se remontan a las guerras intertribales entre los comunidades del sur y las del norte, que peleaban por las fértiles tierras donde había grandes lagos, caudalosos ríos, abundancia de comida y de animales de caza.
Posición privilegiada
Porque Nicaragua --dice el historiador militar-- era el paraíso en América. Y los del Norte venían a cazar gente a las aldeas para esclavizarlas y ofrecerlas en sacrificio a los dioses. Y los del Sur venían a buscar las mejores tierras y el oro para erigir ofrendas metálicas para sus venerados seres superiores.

Y entre Norte y Sur, las tribus del centro se organizaron en estructuras militares arcaicas que procuraban posiciones de defensa y guerras de contraofensiva para defender sus territorios. Y así les llegó, un mal día, una invasión del mar. Y desde 1523 inició una violenta guerra de conquista de los españoles.

Fueron, dice el coronel Barbosa, 27 años de conquista a punta de acero, fuego y pólvora, que acabaron --según los datos contenidos en su libro—con alrededor del 90 por ciento de la población asentada en las planicies de la tierra de los grandes lagos y lagunas.

Y es que, según la historia, a diferencia de las tribus de otros países que veían a los españoles como dioses, las legiones de indios de Diriangén y de Nicarao, no los veían como tales.
No menos que los españoles
Sobre esto, el historiador Antonio Esgueva señaló en un artículo sobre la resistencia indígena nicaragüense: “No se da en Nicaragua el fenómeno de considerar a los españoles como seres superiores o teotes”. Incluso, agrega: “Oviedo nos presenta a Diriangén diciendo que los españoles no eran más valientes que él”.

“Desde antes de que los españoles vinieran a Nicaragua, el país ya luchaba por proteger sus territorios de otras tribus que cazaban y ofrecían sacrificios a sus dioses”, dice el jefe del Centro de Historia Militar del Ejército de Nicaragua, que en estos días se prepara para presentar la obra que contiene la historia castrense del país.

El libro pretende, bajo la óptica de neutralidad y de profesionalismo que enarbola el actual Ejército de Nicaragua, contar la historia militar del país sin los sesgos ideológicos con que muchos historiadores han contado el pasado nacional.

Leyendo el libro, uno se da cuenta de dos cosas: nunca hemos tenido más de 30 años de paz continua, y el país ha sido laboratorio de cuanta estrategia de guerra existió antes del siglo XXI.

Desde que el país fue “descubierto” por España en 1502, hasta este año, los libros registran apenas un período de 30 años de “paz relativa”, que ocurrió en el llamado período de los conservadores (1857-1893).

La tranquilidad estalló en fuego con la revolución liberal de José Santos Zelaya ese mismo año, y, desde entonces, el más prolongado período de paz lleva 20 años, y ocurrió (y ocurre todavía) entre 1990 y 2010, con la guerra siempre pendiendo de un hilo.

Antes de esta fecha, y desde 1893, cuenta la historia militar rescatada arduamente por el coronel e historiador Barbosa, el país vivió prolongados períodos de conspiraciones, golpes de Estado, sublevaciones, invasiones extranjeras, revueltas, expediciones militares, guerras, guerrillas, bombardeos, emboscadas, masacres, traiciones, bloqueos, fraudes electorales, acuerdos, pactos y negociaciones de paz.

“Este libro pretende contar la historia militar del país, sin excluirla de los procesos coyunturales que motivaron las acciones bélicas, pero sin justificar nada, sin tergiversarla y sin obviar el papel de los actores”, dice Barbosa.

Y tiene razón: en las 600 páginas alcanzan desde Gil González y Pedrarias Dávila, hasta el comandante Luis Fley, de la Contra, sin obviar a William Walker, a Sandino, a Somoza, a Daniel Ortega, a Edén Pastora, a Ronald Reagan, a Jimmy Carter y a los indios flecheros de Matagalpa.

Un resumen de la historia militar nos relata que antes de la conformación del actual Ejército Nacional, en los años 90 del siglo XX, doce fuerzas armadas se enfrascaron en conflictos bélicos entre nicaragüenses, contra centroamericanos, contra Estados Unidos, contra Inglaterra, contra España, y aunque parezca un chiste, contra la Alemania de Hitler y el Imperio Japonés de la Segunda Guerra Mundial, así como Italia, Bulgaria, Rumania y Hungría en 1941.

El libro, en sí, no es una obra donde el lector pueda regocijarse con quiebres literarios y estilos lingüísticos. Es, al contrario, una historia fría y cronológica, llena de fechas, cifras, y fotos en blanco y negro.

La pasión, el nacionalismo, la indignación, el dolor y la alegría, en fin, los sentimientos, los debe poner el lector, porque ninguna de las matanzas ahí narradas son falsas.

“Es la historia del país la que ahí está reflejada, con el rigor académico y el esfuerzo por documentarlo con varias fuentes de todas partes del mundo”, dice el coronel Barbosa, quien inició el proyecto en 2000, y recorrió varias bibliotecas del mundo en su búsqueda de información.

El libro guarda sorpresas que a muchos, muy seguramente, les parecerá un sesgo del autor, de quien se debe decir que es fundador del Ejército y fue guerrillero del FSLN.


Primera ciudad
de América bombardeada
Por ejemplo: el primer bombardeo de un Ejército a una ciudad en América Latina ocurre en Ocotal, el 18 de julio de 1927. La aviación de Estados Unidos estrenó sus tácticas de “tierra arrasada” en contra del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, liderado por Augusto C. Sandino.

Eso da pie a que, por naturaleza defensiva de la guerra, se cree la primera fuerza antiaérea de América Latina, cuando el guerrillero Sandino improvisa plataformas de metralletas en cerros boscosos para repeler los bombardeos.

Su estrategia de lucha irregular contra la experiencia militar de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, de combate frontal y guerra de posiciones, obliga al entonces ejército más poderoso del mundo, a replantearse las estrategias de batallas en territorios selváticos, para crear las primeras estrategias de lucha contrainsurgentes, que luego habrían de aplicar en el resto de sus guerras del siglo XX en todo el mundo.

El autor da pautas para el debate: ¿Sandino derrotó a las tropas norteamericanas o éstas tenían planificado su retiro de Nicaragua? Las versiones sobre el tema están ahí, con fechas y datos, reportes de guerra y cifras de bajas.

Cabe mencionar que en el sangriento ciclo de guerras del país, en sus diversas etapas de violencia, personajes de todo el planeta han abogado por la paz. Incluso el prestigiado científico Albert Einstein, junto a otros personajes del mundo, en nombre de la Liga Internacional contra el Imperialismo, envió a la VI Conferencia Panamericana de La Habana, un mensaje condenando la intervención de Estados Unidos en Nicaragua y la aplicación de bombardeos masivos a ciudades.

Si bien el libro no determina aún cuáles han sido las mayores operaciones militares de la historia, sí revela que los mayores golpes políticos y militares dados por una guerrilla a un Ejército convencional, fueron el asalto a la Casa de Chema Castillo, en 1974, y el espectacular asalto al Palacio Nacional, en 1978.

¿Cuál fue el Ejército más poderoso de la historia de Nicaragua? El más numeroso fue el del general José Santos Zelaya: llegó a organizar y a armar a 40,797 hombres, un poco más del 10 por ciento de la población de aquellos años.

En términos numerales, la Fuerza Armada más grande fue el Ejército Popular Sandinista, EPS, que llegó a organizar a más de 130,000 miembros. Y del mismo modo, el Ejército irregular más numeroso fue la Contra o Resistencia Nicaragüense, que con el apoyo de Estados Unidos, aglutinó a unos 17,000 miembros, la mayoría campesinos inconformes con las desviaciones de la Revolución Sandinista.

El libro recoge que la aviación más poderosa fue la de Anastasio Somoza Debayle en los años 40 y 50, con más de 40 modernas naves de guerra. Si bien el libro no las recoge como tales, sí destaca que dos de las victorias militares más sorprendentes fueron la batalla de San Jacinto y la batalla de Namasigüe.

La Batalla de la Hacienda San Jacinto fue librada el 14 de septiembre de 1856 entre 120 solados nicaragüenses comandados por el entonces coronel José Dolores Estrada, contra más de 300 filibusteros estadounidenses que fueron derrotados. La historia destaca el acto de Andrés Castro de derribar a un invasor de una pedrada cuando se le acabaron las balas.

La batalla de Namasigüe se dio entre el 17 y el 23 de marzo de 1907 en Honduras. El Ejército de Nicaragua con 1,500 hombres derrotó a los ejércitos unidos de Honduras y El Salvador, con más de 5,000 oficiales y soldados. La historia recoge la valentía del joven campesino, Ramón Montoya, casi un niño de 14 años, descalzo y arrojado soldado, que murió en esa guerra, y del cual queda una estatua de referencia en Managua.

El libro concluye después de recorrer los sangrientos capítulos de la larga lucha subversiva contra Somoza, que detonó en la insurrección de 1979 y en los violentos diez años de guerra de los años 80 entre sandinistas y contras, con el proceso de paz que inició en 1990 y que aun en medio de las convulsiones políticas de siempre, cumplió 20 años en abril de 2010, aunque muchos avizoran que aún no ha estallado la paz en Nicaragua.

fuente; ElNuevoDiario.com.ni

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