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jueves, 12 de febrero de 2009

La deuda de Latinoamérica con Lincoln

IMAGEN DE una pintura de la segunda juramentación de Abraham Lincoln en 1865. Lincoln se opuso a la anexión de Canadá, Cuba y Centroamérica, como pedían los secesionistas del sur.

GERARDO REYES
El Nuevo Herald

En una cabaña de madera enclavada en una finca de las planicies de Kentucky nació hace exactamente 200 años Abraham Lincoln, un presidente que, además de cambiar el curso de la historia de Estados Unidos con su emancipadora campaña contra la esclavitud, dejó un legado poco conocido en América Latina.

De acuerdo con algunos historiadores, la conmemoración del natalicio debe ser una oportunidad para destacar que Lincoln se opuso a una amenazante corriente política en el sur cesesionista que proclamaba el derecho divino de Estados Unidos de conquistar y anexar los territorios de Canadá, Cuba y Centroamérica donde podrían reinstaurarse o mantenerse la esclavitud.

En lo que se conoció como la doctrina del Destino Manifiesto, los seguidores del movimiento, llamados filibusteros, se abrogaban el derecho "de extender y poseer el continente entero que la Providencia nos ha dado para el desarrollo de la libertad''.

"Lincoln jugó un papel trascendental para evitar que el imperialismo de Estados Unidos propagara la esclavitud a toda América Latina, pero más particularmente en México y Centroamérica'', comentó el profesor de Historia de Perdue University, Robert E. May.

Los estadounidenses, agregó el profesor en una entrevista con El Nuevo Herald, se han concentrado en celebrar los esfuerzos de Lincoln para controlar la expansión de la esclavitud hacia el oeste, pero han perdido de vista que el presidente también luchó para evitar que se propagara hacia el sur del Río Bravo, donde la mayoría de los países ya la habían abolido.

Según el profesor, el presidente se opuso a un paquete legislativo en el que los representantes moderados de los estados limítrofes con el sur propusieron una reforma en virtud de la cual la esclavitud podría implantarse en cualquier territorio adquirido por Estados Unidos a partir de su aprobación.

"Los congresistas consultaron con Lincoln y éste les escribió que de ninguna manera aceptaran ese compromiso porque en el minuto que se les concediera, los filibusteros tendrían luz verde para empezar a lanzar ataques militares privados en toda América Latina'', explicó May.

El catedrático, quien es autor del libro Southern Dream of a Caribbean Empire, que explora las incursiones del filibusterismo en la región, afirmó que Lincoln se convirtió en un obstáculo para la esclavitud y el imperialismo.

Como representante en la Cámara, se opuso a la guerra de Estados Unidos contra México (1846-1848) y cuestionó la veracidad de los argumentos del presidente estadounidense James Polk para justificar el conflicto.

"Acusamos al presidente de usurpar sus poderes de hacer la guerra... con tomarse un país que ha sido por siglos posesión de los mexicanos... tenemos territorio suficiente'', dijo Lincoln.

Los mexicanos agradecen que, a pesar de estar enfrascado en la cruenta guerra civil, Lincoln le tendió una mano a Benito Juárez enviándole al líder mexicano armas y municiones para defenderse de la invasión francesa.

José Luis Orozco, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó a El Nuevo Herald que en América Latina la imagen de Lincoln es relativamente desconocida y se limita a la comparación genérica con el libertador Simón Bolívar y con Juárez.

Pero el valor de su obra política, afirmó Orozco, se debe buscar más allá de la libertad de los esclavos negros.

"Lincoln es el fundador de lo que podríamos llamar un mercado nacional y un estado nación'', indicó el profesor, autor de Erase una utopía en América. "El es el unificador de dos secciones del país que realmente tenían dos modos de producción aparentemente irreconciliables, el sur agrario y el norte industrial y financiero''.

En el caso de Cuba, que mantenía un régimen esclavista bajo el dominio español, la preocupación de Lincoln se dirigió a bloquear los planes anexionistas de algunos políticos de los estados del sur que promovían en sus plataformas electorales la anexión de la isla a los estados esclavistas.

Lincoln descalificó los esfuerzos de Narciso López, un anexionista de origen venezolano que invadió dos veces a Cuba.

"Si hubieran tenido éxito, [los filibusteros] hubiéramos sumados nuevos estados de América Latina y los estados del sur habrían tenido el poder de proteger la esclavitud para siempre y no hubieran tenido que formar un país aparte'', agregó May en una entrevista con El Nuevo Herald.

Antes del estallido de la Guerra Civil de Estados Unidos, varios aventureros del Destino Manifiesto invadieron México y Centroamérica en una serie de operaciones quijotescas ejecutadas por legiones de mercenarios financiados por empresarios pudientes.

William Walker, uno de los filibusteros, invadió Nicaragua y se hizo nombrar presidente en 1856. Quería convertir a ese país y al resto de Centroamérica, en "despensas'' de esclavos dominadas por blancos a quienes consideraba superiores que los nativos. El ejército centroamericano lo expulsó pero Walker invadió Centroamérica de nuevo varias veces tratando de cumplir con los planes de dominación que se trazó con orgullo en su libro La Guerra en Nicaragua. Walker fue fusilado en 1860 en Honduras.

Lincoln combatió el filibusterismo bajo la premisa, según May, de que Estados Unidos debía ser un modelo para otros países, pero no una opción impositiva.

"Si Lincoln viviera, estaría muy molesto con la política intervencionista del presidente [George] Bush'', acotó May.

Pese a sus ideales abolicionistas, algunos historiadores le reprochan a Lincoln haber propuesto la creación de colonias de negros en el exterior deportados desde Estados Unidos.

En un nuevo libro publicado este año sobre la vida del Presidente (se calculan que se han escrito 16,000 desde 1865), el autor Henry Louis, hijo, analiza la aparente contradicción del mandatario al considerar seriamente la propuesta de deportar a todos los negros a colonias que se crearían en Liberia, el Caribe y América Latina.

"Lincoln fue convencido de no hacerlo por el alto costo, pero no por la inmoralidad de semejante aventura'', escribió el columnista Cal Thomas

Sus defensores sostienen que el plan tenía como condición que los negros deportados dieran su consentimiento, pero aceptan que Lincoln no era un abolicionista radical, sino un político conciliador que sabía que en un país dividido no era conveniente avanzar a marchas forzadas.

Haití y Panamá fueron seleccionados como puntos de colonización.

En medio de la Guerra Civil, centenares de negros del área de Maryland y Washington fueron llevados voluntariamente a una colonia en Haití, pero el empresario responsable de la operación no cumplió con sus compromisos de pagar por su bienestar y fue preciso regresar a los deportados a territorio estadounidense. Algunos murieron.

"Lincoln odiaba la esclavitud, pero sentía que el gobierno de Estados Unidos no tenían derechos legales para ponerle fin'', explicó May. "El creía que la esclavitud era como un cáncer, cuya metástasis podría evitarse y que finalmente desaparecería por su propios medios'', agregó.
Fuente; (El Nuevo Herald.com)

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