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domingo, 23 de noviembre de 2008

Happy Thanksgiving


La celebración de "El día del pavo"

Hoy se celebra lo que los estadounidenses llaman el “Día de Acción de Gracias” y lo que los latinos irónicamente han llegado a conocer como “El día del pavo”. Es una fiesta comercial en la que los vendedores de comida se enriquecen y en la que los gringos engordan aún más por toda la comida que engullen.

Según la mitología popular, lo que se celebra es una tradición supuestamente iniciada por los colonos de Plymouth en 1621, ordenada por el gobernador William Bradford a raíz de una cena en la que colonos e indígenas compartieron sus alimentos para dar gracias por la primera cosecha exitosa de los inmigrantes en América. Con esta cena, los colonos se suponía que además les estaban agradeciendo a los nativos de la zona, los wampanoags, por haberles enseñado lo que se necesitaba para sobrevivir en aquel Nuevo Mundo.

Para un escritor nativo americano, Russel Means, la historia es bien diferente. Según los descendientes de los wampanoag, investigando las historia del “Día de Acción de Gracias”, ellos confirmaron una tradición oral que había pasado de generación en generación. Lo que la mayoría de los estadounidenses conoce, según lo que se enseña en las escuelas, es que Massasoit, el jefe de los wampanoags, había dado la bienvenida a los peregrinos a sus tierras, las cuales llevaban ocupando por milenios. Los wampanoag les enseñaron a los colonos europeos cómo vivir en este hemisferio, mostrándoles qué alimentos silvestres podían recolectar, y además cómo y dónde hacerlo y qué cosechas plantar y cómo recogerlas, secarlas y conservarlas.

Sin embargo, continúa Russel Means, los wampanoag quieren ahora recordarles a los estadounidenses lo que en verdad sucedió después de la muerte de Massasoit. Su hijo, Metacomet, fue su sucesor y los peregrinos, en 1675, para “mostrar su gratitud” por lo que los wampanoag habían hecho por sus padres y abuelos, se inventaron un incidente como pretexto para justificar el desarme de los wampanoags, quienes atribulados por el robo de sus tierras ya no aguantaban más y habían empezado a resistir a los invasores. Los blancos los atacaron con armas de fuego, espadas, cañones y antorchas. La mayoría, incluido Metacomet, fueron masacrados. Su esposa e hijo fueron vendidos como esclavos. Su cuerpo fue desmembrado de una manera horrible. Por 25 años, su calavera fue puesta en exhibición en la punta de un palo en el pueblo de los colonos.

En1970, los wampanoag encontraron una copia de la proclamación del “Día de Acción de Gracias” escrita por el gobernador de la colonia. El texto revelaba la horrible verdad: Después de que la milicia colonial había regresado de masacrar a hombres, mujeres y niños en el poblado indígena, el gobernador proclamó la celebración de un día de fiesta para dar gracias por la masacre. Además impulsó que se hiciera lo mismo en otras colonias, o sea que, en cada otoño, después de la recolección de las cosechas, fueran a asesinar indígenas y a celebrar la matanza con un día de fiesta.

En noviembre de 1970, los descendientes de los wampanoag regresaron a Plymouth para dar a conocer la verdadera historia del “Día de Acción de Gracias”, junto con unos 200 indígenas de otras partes del país, con la idea de observar un día de duelo, no de celebración.

Los peregrinos originales, de perseguidos pasaron a ser perseguidores, ya que eran fundamentalistas religiosos, quienes se creían el pueblo escogido por Dios, mencionado en el Libro de las Revelaciones, y usaron todos los medios posibles, incluidos engaños, traiciones y masacres, para destruir a quienes no estuvieran de acuerdo con sus creencias religiosas. En 1623, en uno de los sermones “religiosos” de uno de sus líderes, el cual fue preservado para la historia, se daba gracias Dios por la plaga devastadora de viruela que había acabado con la mayoría de los wampanoags, quienes habían sido sus benefactores. Dicho sermón agradecía a Dios por haber destruido "principalmente a los jóvenes y a los niños (indígenas) la verdadera semilla de su reproducción, despejando así la tierra para que crezcan cosas mejores”.

Hoy, después de más de 500 años de masacres, los estadounidenses se sentarán a darse un festín que no tiene nada que ver con las cosechas y mucho menos se estará dando gracias al recuerdo de los nativos que una vez ayudaron a unos peregrinos venidos de lejanas tierras a sobrevivir en un mundo extraño. Millones de pavos serán masacrados para celebrar un mito que se repite año tras año y en la Casa Blanca, un pavo blanco, grande y gordo será perdonado y enviado a vivir a Disneylandia, curiosamente por un presidente que jamás le perdonó la vida a ningún ser humano condenado a muerte cuando era gobernador de Texas y a quien no le tiembla el pulso a la hora de mandar a invadir a un país y de masacrar a cientos de miles de civiles inocentes. Parece que en verdad se estuviera llevando a cabo una masacre perpetua para después dar gracias por ella.

Fuente; los blog de la hojarascas.






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