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martes, 27 de mayo de 2008

¿Por qué es azul el cielo?

Si no está nublado, el cielo es siempre azul. Imagínate si no existiera la contaminación. Entérate aquí por qué es de ese color y no de otro.
Hay cosas a las que estamos acostumbrados porque siempre las hemos visto igual. Una de ellas es el color del cielo. Siempre lo hemos visto azul (o nos han contado que es de ese color) y la verdad es que no nos imaginamos que sea de otro color. Pero, ¿por qué es azul y no verde, rojo o amarillo?.
Sucede que el color del cielo se debe a las moléculas de los gases que existen en el aire.
El sol es una mezcla de los colores del arco iris y cada color posee su propia longitud de onda. Dentro de los colores, el rojo y el amarillo son los colores que tienen las ondas más largas; mientras que las azules y las violetas, son las más cortas.
Nosotros vemos que el cielo es azul porque las moléculas de gas dispersan las longitudes de onda corta mejor que las largas.
Es por esta razón que las ondas azules se dispersan al azar y cambian de dirección muchas veces al atravesar la atmósfera. Así, las ondas largas nos llegan a los ojos casi en línea recta desde el sol, mientras que las azules nos llegan del cielo en todas direcciones, y por lo mismo éste parece azul.
Ahora bien, cuando abundan en la atmósfera las partículas mayores, la dispersión de las ondas largas disminuye la intensidad del azul que vemos, y el firmamento nos parece azul claro o incluso blanco lechoso.
En resumen, el color azul del cielo se debe a la mayor difusión de las ondas cortas. Y si te fijas entonces, el hecho de que la difusión sea mayor para las ondas más cortas, es la base de la utilización de los faros antiniebla.
¿Y por qué se ve de otros colores al atardecer? Cuando el sol comienza a ponerse, sus rayos atraviesan una distancia mucho mayor dentro de la atmósfera.
Así, las partículas de mayor tamaño suspendidas en la atmósfera inferior dispersan la luz con tanta intensidad que sólo las longitudes de onda más largas, rojas y amarillas, llegan directamente a nuestros ojos. ¿Entiendes?
Es más, si te fijas bien, te darás cuenta que el sol también se ve de un color distinto, algo así como escarlata.
Pero eso no es todo. El colorido de un ocaso o también del amanecer depende de la cantidad y del tamaño de las partículas que hay en el aire. Por esta razón, las tormentas de polvo y las erupciones de ceniza volcánica crean a menudo unos espectaculares crepúsculos muy lejos de donde aquéllas se producen.
Cuando existe una cantidad anormalmente elevada de aerosoles (polvo atmosférico), la luz del amanecer y del atardecer es especialmente roja. Sucede generalmente cuando existen presiones atmosféricas elevadas (anticiclón), ya que la concentración de partículas de polvo en el aire es mayor a altas presiones.
Y mucho ojo, porque si la tierra no tuviera atmósfera, la luz solar alcanzaría nuestros ojos directamente desde el disco solar y no recibiríamos luz difundida, y el cielo aparecería tan negro como por la noche. De hecho, los astronautas pueden observar durante el día las estrellas, la luna y los planetas debido a que están fuera de la atmósfera.

Fuente;Circulo Astronomico. Cnice. La web del Ufo.
Imagen;nube5ru.

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