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jueves, 2 de diciembre de 2010

CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL Y ORGANIZACIONES INTERNACIONALES DE APOYO A LA DEMOCRACIA


Nosotros, los ciudadanos de la República de Nicaragua que somos amantes de la democracia y del Estado de Derecho, nos sentimos en la obligación y la necesidad de denunciar ante la opinión pública internacional los constantes abusos y violaciones a nuestros derechos y libertades, y a nuestra Constitución por parte del ciudadano Presidente Daniel Ortega Saavedra.

El Presidente Ortega intenta perpetuarse en el poder a toda costa y convertirse en la cabeza de una nueva dinastía al mejor estilo de la familia Somoza, que tanto dolor, lágrimas y sangre dejó a nuestro pueblo. Y al mejor estilo de esa familia, se ha enriquecido enormemente, y de una forma vertiginosa se ha convertido en un magnate que posee empresas de todo tipo. Para conseguir sus objetivos, está utilizando todos los medios a su alcance, principalmente los que le han sido facilitados por el contubernio que mantiene con el ex-Presidente Arnoldo Alemán Lacayo, líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), y quien proporciona una parte de los funcionarios serviles y corruptos que controlan los cuatro Poderes del Estado.

Al igual que Anastasio Somoza, Daniel Ortega está logrando hacer que la Policía Nacional y el Ejército pierdan la incipiente neutralidad que estaban consiguiendo, al “alinearlos” al partido que ha convertido en propiedad suya y de su familia, y ha transformado a estas dos instituciones en cómplices de los abusos de su gobierno y de sus “ turbas” que son utilizadas como arma para atemorizar y desanimar, por medio del terror y la violencia, cualquier movimiento de protesta o manifestación pública que la ciudadanía intente realizar.

La ciudadanía está indefensa ante la persecución y hostigamiento de diversas formas, de cualquier persona que no simpatice con su gobierno/partido. No es posible sentirse seguros bajo un gobierno que se queda mudo y no da explicaciones ni aclaraciones sobre las “oportunas” muertes de personas que participaban en política, pero que no estaban mostrando disposición alguna a agachar la cabeza y obedecer y actuar a la conveniencia de Ortega.

En los 80’s Ortega controlaba a la ciudadanía por medio de los Comités de Defensa Sandinista (CDS). Hoy el FSLN ha creado los llamados Consejos del Poder Ciudadano (CPC), que bajo el mando de Rosario Murillo, (la poderosa mitad del binomio Ortega-Murillo), constituyen el nuevo esquema organizativo para ejercer la “democracia directa”, y cuyos supuestos objetivos son desarrollar y ejecutar los proyectos sociales del gobierno (Hambre Cero, Usura Cero, Casas para el Pueblo, etc.) Estos Consejos están integrados por gente fanatizada que ha sido comprada mediante prebendas y la facultad de ejercer el poder al desplazar la autoridad de los funcionarios debidamente nombrados en los Ministerios, Entes Autónomos y Alcaldías, con lo que el matrimonio Ortega-Murillo eventualmente controlará absolutamente todo desde su casa/Despacho Presidencial/Secretaría del FSLN.

En todas y cada una de las entidades estatales y oficinas públicas, el gobierno de Ortega ha despedido a personal capacitado y con conocimiento y experiencia, y los ha reemplazado por gente sin preparación pero que son comprobados Sandinistas/Orteguistas y obedecen ciegamente a él y al Partido.


Daniel Ortega está también manipulando la Fe Católica que profesan la mayoría de nicaragüenses, mediante la influencia que el corrupto y ya tristemente célebre Cardenal Miguel Obando y Bravo todavía pueda tener sobre las masas, y quien se ha plegado a los designios y caprichos del dictador, a cambio de beneficios económicos y poder para él y para su protegido, el repudiado, despreciado y detestado Presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas Reyes.


El Presidente Daniel Ortega Saavedra se alzó con una victoria amañada en las Elecciones Municipales de Noviembre del 2008, con la directa y total colaboración del Consejo Supremo Electoral (CSE), presidido por Roberto Rivas Reyes, uno de los principales artífices del fraude en dichas elecciones, y quien continúa a la cabeza de dicho Consejo, a pesar de habérseles vencido su período tanto a él como al resto de Magistrados. Este mismo Consejo Supremo Electoral, ilegal y corrupto, el 28 de Octubre recién pasado convocó a elecciones para elegir al Presidente, Vice-Presidente, Diputados nacionales y departamentales ante la Asamblea Nacional y ante el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), sin importar que no han sido legalmente electos para continuar en sus respectivos cargos, y que aún a estas alturas, la mayoría de votantes de las elecciones robadas del 2008, seguimos esperando que nos expliquen que sucedió con los miles y miles de votos y todas las Juntas Receptoras que “misteriosamente” desaparecieron. Por supuesto, nosotros sabemos muy bien qué sucedió con ellos. Hay muchas fotografías que dan constancia de miles de votos que fueron lanzados a diversos basureros cuando se dieron cuenta de que no estaban ganando como esperaban, y cometieron errores garrafales en sus intentos desesperados de retener el poder.


El Presidente Ortega está legalmente y expresamente inhibido por nuestra Constitución para participar en las próximas elecciones del 2011, por lo que el y sus secuaces se las han arreglado para hacer mil y una reformas a nuestra Constitución de modo que pueda salirse con la suya y reelegirse para otro quinquenio, en lo que claramente seria la entronización de una nueva dictadura: La de la familia Ortega-Murillo. O como ellos lo llaman, “El Pueblo Presidente” o “El Gobierno de los Pobres”. Esto último está cobrando mucho sentido ahora, ya que este gobierno nefasto y corrupto ha convertido en pobres a todos los nicaragüenses.


Nicaragua ha sido convertida por Ortega, en refugio de delincuentes y terroristas internacionales, a quienes su gobierno les brinda todo tipo de ayuda y protección, con más diligencia y comedimiento que a los mismos nacionales. Y por si eso fuera poco, nos está volviendo unos siervos del dictador venezolano Hugo Chávez, a través de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) y de la ayuda que presta supuestamente para el pueblo, la cual está siendo usada para único beneficio y enriquecimiento de Daniel Ortega, su familia, partido y allegados. En fin, está adueñándose poco a poco y contundentemente de Nicaragua entera, la que, de consumar el fraude que él y sus incondicionales planean, pronto será su hacienda particular, irónicamente emulando las intenciones de Anastasio Somoza Debayle en su época.

Tristemente, señores, los nicaragüenses estamos siendo pisoteados y despojados de toda esperanza para el futuro nuestro y de nuestros hijos, debido al nuevo pacto de Daniel Ortega con Arnoldo Alemán, puesto que ambos saben que sus probabilidades de ganar en las elecciones del 2011 no son muy altas. Daniel Ortega cuenta únicamente con un 38% de los votos (el voto cautivo) o quizás un poco más que eso debido a las estrategias y políticas populistas que ha adoptado en los últimos meses con el fin de hacerse con un número mayor de seguidores, pero sabe que tiene en contra a la inmensa mayoría que de aliarse bajo una sola bandera partidaria, daría al traste con sus sueños de convertirse en el Fidel Castro de Centroamérica.

Producto del pacto, Arnoldo Alemán Lacayo consiguió ser amnistiado y dejado en libertad sin cumplir la condena de 20 años que se merecía cien veces, y ahora de ex-convicto ha pasado a ser nuevamente un candidato a la Presidencia de la República. A pesar de ser rechazado por la mayoría del pueblo, que jamás le perdonará haberlo traicionado al haber actuado en contra de los intereses del mismo, se ha mantenido empecinado en no ceder su lugar a nadie más dentro de su partido, y se ha auto-erigido como el único líder capaz de derrotar a Daniel Ortega.

Lo cierto es que Daniel Ortega Saavedra y Arnoldo Alemán Lacayo tienen ya escrito el final de la historia, y este es uno en el que Ortega gana las elecciones y Alemán conserva sus cuotas de poder político y económico, además de su libertad, a cambio de hundir a Nicaragua todavia más en la miseria y la desesperanza que todo gobierno izquierdista/populista trae consigo.

Con este fin, se han estado llevando a cabo todas las componendas, sobornos, extorsiones, chantajes y demás arsenal de triquiñuelas que el FSLN de Ortega acostumbra usar, para lograr que en una futura sesión de la Asamblea Nacional sea aprobada su re-elección, y de este modo darle a su plan una cierta semblanza de “legalidad”.

El plan del Presidente Ortega es tan maquiavélico que incluso se ha provocado deliberadamente una crisis política con el vecino país del sur, Costa Rica, para poder tapar todas las violaciones y barbaridades que está cometiendo y así tranquilamente organizar su fraude, mientras desvía la atención pública del proceso electoral del 2011 e intenta disminuir el revuelo que ha desatado entre el pueblo la actuación de un Consejo Supremo Electoral (CSE) que ya no goza absolutamente de ninguna credibilidad. De paso, manipula nuestros sentimientos patrióticos para tratar de conseguir nuestro total apoyo, lo cual le permitiría además, convertirse en "el gran defensor de nuestra soberanía".

En medio de todo este caos social y económico que reina en el país, hemos vislumbrado un rayo de esperanza al surgir un candidato con suficiente influencia sobre el electorado como para unificar el voto de los otros partidos y el de “los sin partido”, en la persona de un muy conocido y popular periodista de la radiodifusión nicaragüense, el Sr. Fabio Gadea Mantilla. Este candidato gana más simpatías cada dia que pasa y podría poner a Nicaragua en el rumbo de la democracia nuevamente, de no ser por el capricho y las mañas de Daniel Ortega y su socio en el pacto, Arnoldo Alemán, quienes sin ninguna duda han empezado a poner obstáculos y zancadillas a quien sería la única opción para captar el voto de la “mayoría silenciosa” e iniciar lo que el llama “La Revolución de la Honestidad”.

Por todo lo antes expresado, estamos pidiendo ayuda a toda la Comunidad Internacional y a todos los Organismos Internacionales de Apoyo y Protección a la Democracia, para que ejerzan algún tipo de presión sobre el gobierno de nuestro país con todos los medios que tengan a su alcance, de forma que sea persuadido de permitir la observación internacional en las próximas elecciones, y que cesen las violaciones a la Constitución y a los derechos de los nicaragüenses.

Si las naciones democráticas no nos auxilian en esta empresa de salvaguardar la pureza del proceso electoral del 6 de Noviembre del 2011, Nicaragua podría estar indefectiblemente perdida en todos los sentidos, pues ya Daniel Ortega con sus actitudes dictatoriales y sus pobres decisiones, ha venido realizando su mejor esfuerzo para aislarnos, provocando el retiro de la ayuda de la Comunidad Europea, y ahuyentando la inversión extranjera que tanto necesitamos para nuestro desarrollo económico y social.

Nicaragua está siendo saqueada, violada, escarnecida, y reducida a su más mínima expresión por aquellos malos hijos que juraron defenderla y protegerla. Los nicaragüenses estamos cansados de soportar tantas vejaciones, tanta pobreza y tanto desempleo, y de no poder ofrecer un futuro decente a nuestros hijos. Estamos cansados de tener que emigrar para buscar una vida mejor, y de ser testigos impotentes de cómo todo lo que más valoramos es impunemente destruido y pisoteado. Estamos cansados de buscar justicia y jamás encontrarla y más bien terminar siendo victimizados por el mismo sistema que está supuesto a defendernos.

Y como corolario de todo lo antes expuesto, el Presidente Daniel Ortega envió tres iniciativas de ley el pasado 26 de Noviembre a la Secretaría de la Asamblea Nacional, solicitando trámite de urgencia de las mismas, con la intención de que sean aprobadas a más tardar el próximo lunes 6 de Diciembre del 2010. Ortega asegura que tiene los votos necesarios para su aprobación. Lo grave de esto es que dichas iniciativas de ley violentan la Constitución Política, especialmente en lo pertinente a derechos ciudadanos fundamentales. Tanto apuro solo puede deberse a que estas leyes le permitirían llevar a cabo el reclutamiento forzoso de los ciudadanos (expresamente prohibido en el Artículo 96 de nuestra Constitución) y además, supeditar el poder civil al poder militar. Con esto, se acerca un paso más a la instauración de su dictadura.

Los nicaragüenses no deseamos que se derrame más sangre, no queremos más guerra ni más violencia. Tampoco queremos ver a nuestros jóvenes siendo forzados a alistarse en el ejército para que un dictador vea coronados sus sueños de gloria a costas de nuestro dolor. Solo pedimos una oportunidad, un respiro en esta cadena de desgraciados gobiernos que nos han esclavizado y exprimido, para poder demostrarle al mundo que sí es posible hacer realidad nuestros sueños de democracia, paz y libertad. Deseamos que se nos respete nuestro derecho a la libre elección de nuestro destino, y que prevalezca la voluntad de la mayoría. Ya no queremos dictaduras ni imposiciones. Queremos paz, y eso depende directamente de que nuestros mas elementales derechos ciudadanos y humanos sean respetados. ¡No a la Reelección! ¡No al Continuismo! ¡No a la Dictadura! No al Socialismo del Siglo XXI!!!

Fuente; RESISTENCIA NICARAGUENSE

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